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Pornografía. ¿La nueva educación sexual?

Como siempre decimos, la aparición de Internet y el libre acceso a este por cualquiera ha traído un estado de igualdad muy positivo en nuestra sociedad, pero también algunas desventajas, como por ejemplo la hipersexualización en el mundo digital y el auge de la pornografía en Internet.

La sexualidad siempre ha sido un tema tabú, y en otra época los adolescentes lo tenían complicado para adentrarse en este mundo por la falta de información y el difícil acceso a esta. Ahora, al parecer, el problema es lo contrario.

Ahora, todos los niños y jóvenes tienen un contacto muy prematuro con Internet y aparatos como los smartphones y los ordenadores. En Internet existe una gran cantidad de contenido altamente sexual y no siempre desde una perspectiva positiva. Encontrar pornografía para ellos es tarea sencilla, y tomar referentes erróneos de ella, algo inevitable.

Como los adultos ya sabemos, el porno establece unos parámetros irreales y unos estereotipos que no deben tomarse como ejemplo bajo ningún caso: relaciones desiguales, falocéntricas, con actores y actrices que perpetran unos cánones de belleza irreales y muy tóxicos de imitar. Se ponen de manifiesto unos estándares y definiciones sobre cómo debe ser el sexo que, absorbidas por un niño o niña, pueden ser muy dañinas para ellos y para sus relaciones futuras.

Además, a este problema se le suma otro, que es la falta de un plan de educación sexual tanto en colegios como en las familias. Es muy importante hablar con los niños desde pequeños, para enseñarles temas de sexualidad desde una perspectiva segura y positiva para ellos. Como os decíamos en otro artículo, hablar con nuestros hijos de sexo puede mejorar exponencialmente la relación que tendrán con el sexo en el futuro.

La parte positiva de todo esto es que en algunos casos ya se están tomando medidas. Por ejemplo, Erika Lust y Pablo Dobner, productores de cine erótico feminista y sex-positive, han iniciado #ThePornConversation, un sitio web con herramientas para padres que quieran educar a sus hijos acerca de la pornografía. Esto nos demuestra que la pornografía no es mala per se, y que puede ser otro elemento que, producido y consumido de manera responsable, enriquezca nuestra sexualidad y también ayude a las nuevas generaciones a adentrarse en el mundo del sexo de manera segura.

Y tú… ¿qué opinas? ¿Está la sexualidad en nuestra sociedad demasiado condicionada por los dictámenes de la pornografía?

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