Parafilias sexuales: rumbo a lo desconocido

Parafilias sexuales: rumbo a lo desconocido

Como bien sabemos, para gustos los colores, y en el sexo no iba a ser diferente. Hoy os hablaremos de las parafilias sexuales. La diferencia entre una preferencia en el sexo y las parafilias sexuales es que estas últimas se vuelven condición indispensable para alcanzar el placer sexual, mientras que una preferencia es algo circunstancial y opcional.

A veces se dice que nuestras preferencias sexuales vienen dadas por experiencias de nuestro pasado. Algunas de estas preferencias se consideran comunes, como la fijación por un órgano sexual concreto (vagina, pechos…) o alguna práctica en especial (sexo anal, sexo oral…). Ahora bien, hay otras que no son muy conocidas o de las que no se habla mucho por su rareza o por miedo al rechazo que puedan producir, como las parafilias sexuales. Hoy os hablaremos de unas cuantas, desde las más extendidas hasta las más extrañas.

      Voyeurismo. Consiste en la excitación sexual de observar a terceros manteniendo relaciones sexuales. Y no, no nos referimos a ver pornografía, sino a ver la consumación y excitarse en directo. Hay otras variantes de esto, y algunas más concretas como la candalagnia, cuando es la propia pareja la que mantiene relaciones con otra persona.

      Exhibicionismo. Justo al contrario del voyeurismo, esta parafilia sexual se basa en el morbo de ser observad@ en pleno acto. Mostrarse a terceros, ya sea adrede o practicando sexo en lugares públicos donde sea fácil que alguien aparezca suelen ser comunes entre parejas atrevidas.

      Sadomasoquismo. Se divide en sadismo y masoquismo. El primero es el placer de infligir daño (ya sea físico o moral) al otro, y el segundo el de recibirlo. Por tanto, se suele establecer una relación de dominancia en que uno da y el otro recibe. Sería una parte de lo que se ve en la famosa 50 sombras de Grey (aunque en esta versión se edulcora bastante y se amplia el concepto a BDSM).

      Fetichismo. En este caso, la atracción se produce por un objeto o parte del cuerpo concreto. Hay muchísimos tipos, como la altocalcifilia (atracción por zapatos de tacón), la hirsutofilia (atracción por el vello corporal), o la capnolagnia (atracción por el tabaco o las personas fumadoras).

      Atracción por personas de tipo concreto. Parecido al fetichismo, el objeto de deseo es una característica específica de la persona, como su altura (acrotofilia), la falta de alguno de sus miembros (acrotomofilia), alguna discapacidad (abasiofilia) o la atracción hacia uno mismo (ipsofilia), entre otras.

En principio, las parafilias sexuales en general no tienen por qué ser malas si se gestionan bien, de manera consciente y no hacen daño a nadie. Aunque las parafilias suelen ser raras y poco compartidas, suelen ser bastante inofensivas y no deben tratarse como algo malo, porque a los que las experimentan suelen ocasionarles obsesión y acaban siendo la única manera de excitarse o incluso llegar al orgasmo.

Sin embargo, las que tienen relación con la atracción hacia personas indefensas o animales, como la mencionada abasiofilia, la pedofilia (atracción hacia niños y niñas menores de edad) o la zoofilia (atracción por animales) entre otras, se consideran muy graves y requieren de un tratamiento por parte de un especialista, ya que son consideradas delito y están fuertemente penadas por la ley por su matiz involuntario por parte del otro.

Así pues, si tenéis alguna parafilia que entre dentro del parámetro de la normalidad no os preocupéis: no es nada malo. Ahora bien, tratad de encontrar otras maneras de excitaros, porque el mundo del sexo es algo muy amplio e interesante que os puede abrir muchas puertas a experiencias nuevas y enriquecedoras.

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