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Une los puntos de tu sexualidad

Si encontrarle el punto al sexo ya es complicado… ¿cómo será encontrarle los tres puntos? Sí, en la anatomía humana hay tres puntos erógenos diferentes que pueden ayudarte a conseguir una estimulación mucho más intensa e incluso un orgasmo más placentero. Tal vez te suene alguno de ellos, pero vamos a repasarlos para que no se te olvide ninguno:

 

PUNTO G. El punto G es, de todos, el punto erógeno más conocido de la anatomía femenina. Hay muchísimo misticismo alrededor de este punto, pero en realidad tiene poco misterio. También conocido como Punto Gräfenberg por el ginecólogo que lo descubrió, se dice que el punto G está situado entre 5 y 8 centímetros en el interior de la pared frontal de la vagina. Se dice que esta sería una fuente de excitación femenina y, bien estimulado, también de intensos orgasmos. Sin embargo, hay muchísima controversia en torno a su existencia, puesto que no hay una demostración científica de que esto sea algo común en todas las mujeres.

PUNTO P. Los hombres también tienen una zona erógena particular. Como ya sabemos, la estimulación de la próstata (ya sea desde el exterior en la zona entre los testículos y el ano o desde el interior del ano) es fuente de placer para los varones por la cantidad de terminaciones nerviosas que posee esa zona erógena. Y es precisamente ahí donde algunos sexólogos sitúan el punto P. A pesar de los múltiples prejuicios que hay en torno a la estimulación anal para los hombres, este punto es una fuente inagotable de placer y, según algunos, también de multiorgasmos.

PUNTO L. Este es tal vez el punto más desconocido de todos, y eso tiene una explicación muy lógica: es un sinónimo del ya mencionado punto P. Algunas personas lo llaman punto P, y otras lo llaman punto L, pero ambos hacen referencia a la misma zona erógena masculina que puede ser estimulada mediante sexo oral, masturbación o sexo anal según los gustos de cada uno.

 

Esto de los puntos es algo interesante de conocer para saber un poco más de nuestra sexualidad, pero es importante tener algo en cuenta, y es no obsesionarse con ellos. La sexualidad es algo muy personal, y cada persona tiene sus propios gustos y necesidades. El hecho de no encontrar estos puntos no debe ser en absoluto fuente de frustración o agobio, porque, como ya hemos dicho, su existencia no está completamente demostrada y puede no funcionar de la misma manera en todos los organismos. Por eso, utilízalos para divertirte y mejorar tu sexualidad y no como un examen que superar.

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