Spanking, cómo disfrutar de los azotes en el sexo

Spanking, cómo disfrutar de los azotes en el sexo

Son muchos los que alguna vez habrán practicado el Spanking sin saber que tenía un nombre y otros habrán oído esta palabra sin saber lo que significaba. Si tienes curiosidad, a continuación te contamos más sobre el Spanking, cómo disfrutar de los azotes en el sexo.

¿Qué significa Spanking?

El término Spanking viene del inglés “to spank” y significa literalmente “azotar”. Por tanto, cuando hablamos del Spanking, nos referimos a la práctica de azotar a la pareja sexual de manera consensuada, normalmente en la zona de las nalgas.

Al practicarlo, una de las dos personas debe ocupar el papel de azotadorx que acostumbra a ser el rol dominante y la otra persona el papel de azotadx, es decir, el rol de sumisión.

De buenas a primeras es probable que pienses que no es lo tuyo, pero practicar el Spanking puede llegar a ser muy excitante si se dan todas las circunstancias adecuadas. De hecho, el Spanking es uno de los recursos más utilizados entre las prácticas de BDSM y una buena forma de introducirse en estas modalidades eróticas. Actualmente, se trata de una de las prácticas no convencionales más extendidas entre las parejas que quieren innovar en su vida sexual y aumentar la excitación.

Hay muchos niveles de Spanking dependiendo de la potencia de los azotes y el aguante de la persona que los recibe. Igual que en cualquier otra práctica, es fundamental iniciarse con una persona con la que se tenga confianza y respetando siempre los límites de la otra persona.

¿Por qué iniciarse en el Spanking?

Hay muchos motivos por los que plantearse hacer Spanking, ya que puede aportarte diferentes beneficios a ti y a tus relaciones.

Para empezar, es una manera de añadir misterio y un toque picante a tus encuentros sexuales y una primera aproximación a los juegos de dominación/sumisión. De esta forma podrás empezar a descubrir tus preferencias de roles como persona azotadorx o azotadx ¡y quizás te sorprende!

Esta práctica romperá con la rutina que tienes con tu pareja sexual introduciendo nuevas experiencias y elevando vuestra excitación. Nunca es tarde para innovar y quizás os ayude a mejorar la confianza en la pareja al tratarse de un juego de roles. Este es vuestro momento para conoceros mejor y ver como reacciona la otra persona.

Consejos para el Spanking

Una vez tomada la decisión, hay que tener en cuenta una serie de consejos. Como no podría ser de otra forma, la base de cualquier relación sexual es que esté consensuada, por tanto, asegúrate de hablarlo antes explícitamente con tu pareja sexual para que las dos partes estén de acuerdo.

Una vez habéis llegado a un acuerdo es momento de marcar los límites. El Spanking trata de administrar un dolor controlado así que es fundamental marcar vuestros límites y definir hasta qué punto estáis dispuestxs a llegar o hasta qué número concreto de azotes.

Como no deja de ser una práctica de BDSM, también es importante establecer una palabra de seguridad, que puedan recordar bien ambas partes y que servirá para parar la práctica en cualquier momento en caso de no querer continuar una de las dos partes por el motivo que sea.

Una vez empecéis, también os recomendamos ir de menos a más. Para algunos la intensidad puede estar relacionada con el placer, pero cada persona es un mundo, así que mejor ir despacio.

¿Qué necesitas?

Podéis utilizar distintos elementos, desde las manos, un azotador, un látigo, una fusta, u otros elementos del BDSM que podréis encontrar en nuestros supermercados XXL. Además, nuestrxs expertxs os podrán recomendar la mejor opción dependiendo de vuestros intereses o vuestra experiencia previa.

Para una mayor excitación es importante prestar atención a las reacciones de la otra persona para adaptar la intensidad de los azotes y alternar la práctica con la estimulación de otras zonas erógenas.

Finalmente, no os olvidéis del aftercare, es decir, el “cuidado posterior”. Es el término que se utiliza para referirse a los cuidados que deben llevarse a cabo después de una sesión de BDSM, como curar las posibles heridas superficiales o la comunicación sobre la sesión. Es una actividad muy importante que puede marcar la diferencia entre una buena y una mala experiencia.

Ahora que ya conoces todas nuestras recomendaciones del Spanking, cómo disfrutar de los azotes en el sexo, no te quedes con las ganas, comunícaselo a tu pareja sexual. ¿Os animáis a ponerlo en práctica?

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