Parafilias sexules

Parafilias sexuales: rumbo a lo desconocido

Como siempre decimos en este blog: ¡para gustos los colores! Y en el caso del sexo no iba a ser diferente. Hoy os hablaremos de las parafilias sexuales. La diferencia entre las preferencias sexuales y las parafilias sexuales es que estas últimas se vuelven condición indispensable para alcanzar el placer sexual, mientras que las preferencias son algo circunstancial y opcional.

A veces se dice que nuestras preferencias sexuales vienen dadas por experiencias de nuestro pasado. Algunas de estas preferencias se consideran comunes, como la fijación por un órgano sexual concreto (vagina, pechos…) o alguna práctica en especial (sexo anal, sexo oral…). Ahora bien, hay otras que no son muy conocidas o de las que no se habla mucho por su rareza o por miedo al rechazo que puedan producir, como es el caso de las parafilias sexuales. Hoy os hablaremos de unas cuantas de ellas, desde las más extendidas hasta las más extrañas.

Voyeurismo

Consiste en la excitación sexual de observar a terceros manteniendo relaciones sexuales. Y no, no nos referimos a ver pornografía, sino a ver la consumación y excitarse en directo. Hay otras variantes de esto, y algunas más concretas como la candalagnia, que hace referencia a cuando es la propia pareja la que mantiene relaciones con otra persona.

Exhibicionismo

Justo al contrario del voyeurismo. Esta parafilia sexual se basa en el morbo de ser observado en pleno acto. Mostrarse a terceros, ya sea adrede o practicando sexo en lugares públicos donde sea fácil que alguien aparezca, suelen ser comunes entre parejas con esta parafilia.

Sadomasoquismo

Se divide en sadismo y masoquismo. El primero es el placer de infligir daño (ya sea físico o moral) al otro y el segundo, el de recibirlo. Por tanto, se suele establecer una relación de dominancia y sumisión en que uno da y el otro recibe. Sería una parte de lo que se ve en la famosa 50 sombras de Grey (aunque en esta versión se edulcora bastante y se amplia el concepto a BDSM).

Fetichismo

En este caso, el fetichismo describe la atracción por un objeto o parte del cuerpo concreto. Existen de muchísimos tipos, como el fetichismo de pies, la altocalcifilia (atracción por zapatos de tacón), la hirsutofilia (atracción por el vello corporal), o la capnolagnia (atracción por el tabaco o las personas fumadoras).

Atracción por personas de tipo concreto

Parecido al fetichismo, el objeto de deseo es una característica específica de la persona, como su altura (acrotofilia), la falta de alguno de sus miembros (acrotomofilia), alguna discapacidad (abasiofilia) o la atracción hacia uno mismo (ipsofilia), entre otras.

En principio, las parafilias sexuales en general no tienen por qué ser malas si se gestionan bien y no hacen daño a nadie. Aunque las parafilias suelen ser raras y poco compartidas, suelen ser bastante inofensivas y no deben tratarse como algo malo, porque a los que las experimentan suelen ocasionarles obsesión y acaban siendo la única manera de excitarse o incluso llegar al orgasmo.

Las parafilias sexuales no tienen por qué ser malas si se gestionan bien y no hacen daño a nadie

Sin embargo, las que tienen relación con la atracción hacia personas indefensas o animales, como la mencionada abasiofilia, la pedofilia (atracción hacia niños y niñas menores de edad) o la zoofilia (atracción por animales) entre otras, se consideran muy graves y requieren de un tratamiento por parte de un especialista, ya que son consideradas delito y están fuertemente penadas por la ley por la imposibilidad de que exista el consentimiento y mutuo acuerdo que se debe alcanzar para tener relaciones sexuales.

Así pues, si tenéis alguna parafilia que entre dentro del parámetro de la normalidad no os preocupéis: no es nada malo. Ahora bien, tratad de encontrar otras maneras de excitaros, porque el mundo del sexo es algo muy amplio e interesante que os puede abrir muchas puertas a experiencias nuevas y enriquecedoras.

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