Dilatadores de uretra

Dilatadores de uretra. ¿Los probarías?

Los dilatadores de uretra son unos aparatos que se han venido usando a nivel médico para resolver problemas diversos, como obstrucciones o postoperatorios. No obstante, sirven para más cosas, y de manera reciente se han empezado a hacer hueco en el mundo de los juguetes eróticos. Porque, aunque pueda parecer de todo menos placentero, usar dilatadores de uretra en un contexto sexual es un fetiche cada vez más popular, sobre todo entre los hombres. ¿Y por qué tanto revuelo?

Los dilatadores de uretra permiten la estimulación uretral, que aunque suene dolorosa es más placentera de lo que crees. La uretra está plagada de terminaciones nerviosas, por lo que la estimulación en esa zona tan sensible resulta muy intensa. Además, en el caso de los hombres este orificio es el único contacto directo con la próstata, el órgano del placer masculino. Con un masaje de próstata estándar, normalmente realizado a través del ano, no se llega a estar en contacto directo con la próstata, siendo a través de la uretra la única manera de hacerlo.

Como con cualquier fetiche, los dilatadores de uretra tienen un componente psicológico excitante, que hace que aún se tengan más ganas de experimentar. El misterio que rodea a este tipo de prácticas incrementa el mito, por lo que nos vemos empujados a descubrir más.

Además, con los dilatadores de uretra puedes llevar a cabo diferentes estimulaciones: desde limitarse a la punta del pene y la zona del glande hasta una penetración más profunda. Los hay de muchos tipos y de diferentes características: algunos tienen agujeros que recorren el juguete para poder hacer pis o eyacular durante el uso, unos son de metal y otros de silicona, los hay de varias profundidades según las diferentes necesidades de la persona… en resumen, existe una infinidad de tipos de dilatadores de uretra para todos los gustos.

Evidentemente, este tipo de estimulación puede resultar un poco más peligrosa que otro tipo de masturbación si no se hace debidamente, por lo que es recomendable ir con mucho cuidado a la hora de practicarla. Sin embargo, puede resultar una práctica muy novedosa que te descubra un nuevo mundo de placer y diversión. Desafiar nuestros miedos no siempre es fácil, pero si la consecuencia es disfrutar aún más de nuestra sexualidad, merece la pena intentarlo, ¿no?

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