muñecas sexuales

¿Cómo es el día a día en una fábrica de muñecas sexuales?

El fotógrafo Robert Benson se ha adentrado en una de las fábricas de muñecas sexuales más grandes del mundo. «Infinidad de pezones de todas las tonalidades y tamaños; expresiones faciales de cualquier tipo; cuerpos a gusto del consumidor; looks para toda clase de fantasías…«. Las curiosas imágenes de Benson están acompañadas del relato de una de las trabajadoras de la fábrica de muñecas sexuales, que añade una mirada crítica al reportaje. Es tal la alta tecnología y la profesionalidad de los diseñadores que impacta el realismo que se obtiene en las formas y texturas de las muñecas sexuales. Sin embargo, para esta empleada el realismo se olvida en cuanto a cánones y proporciones se refiere.

Esta trabajadora de la fábrica de muñecas sexuales se pregunta por qué le afectan los cánones a los que se someten estos productos eróticos. Dice que no puede competir con ellas porque las fabrican de manera muy realista y con unas proporciones inalcanzables. Sin embargo, tras cinco meses trabajando en esa fábrica, la mujer se ha dado cuenta de que todas las muñecas sexuales que tienen en stock, a pesar de su variedad y de sus características de alta tecnología, no dejan de ser trozos de plástico que no tienen alma ni conciencia, por lo que no puede tener celos de ellas.

Este trabajo, además, la hace reflexionar sobre el sexo, lo que significa utilizar estos trozos de plástico que imitan a personas reales, y también sobre qué buscan los hombres que las utilizan exactamente. Además, detalla que en la misma fábrica tienen una amplia variedad de muñecas distintas con variaciones en pezones, labios, ojos, color del pelo, forma de las manos… y las que tienen algún defecto o malformación acaban en una sala donde están todas las muñecas imperfectas.

La manera como esta trabajadora explica su vida en la fábrica es tan escalofriante como interesante. Podéis leerlo en el artículo al cual Silvia Laboreo pone la firma y que os recomendamos de PlayGround.

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