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Swingers. ¿Infidelidad con permiso?

Años 60. Después de años de represión generalizada, la revolución sexual empieza a despertar en la población. Los estándares del amor romántico empiezan a dejar de encajar, y muchas parejas deciden explorar nuevos límites y cuestionar el sistema establecido. En este contexto, aparece el concepto de swingers, o intercambios de pareja. ¿Sabes de qué estamos hablando? Sigue leyendo.

Los swingers son parejas, en principio monógamas, que llevan a cabo una práctica sexual conocida como intercambio de parejas. Esto consiste en buscar otra pareja estable y mantener relaciones sexuales con ella. Sin embargo, no se hace en orgía, sino cambiando las parejas. Así, se rompe la rutina sexual, y ambos integrantes de la pareja disfrutan del sexo consensuado con otras parejas.

La diferencia con las relaciones abiertas o el poliamor, del que ya os hemos hablado en otras ocasiones, es que en el caso de los swingers los dos integrantes toman juntos la decisión de con quién hacerlo, y jamás es algo unilateral, sino que ambos se acuestan con los dos integrantes de otra pareja de manera simultánea. Se puede llegar a mantener una relación duradera con la otra pareja, haciendo planes y pasando tiempo juntos aparte de solo tener sexo con ellos.

Y, ¿cómo se encuentran otras parejas swingers? Actualmente hay varias maneras para ello. Puede ser algo espontáneo, en que hablando con otra pareja se descubre que tenéis gustos similares y queréis intentarlo. También puede ser en fiestas y clubs de swingers, que están específicamente pensados para que parejas swingers puedan conocerse e intercambiarse, ya sea en el mismo recinto o en casa. Y si no, con el auge de Internet cada vez existen más sitios webs para conectar a personas y parejas con fetiches y gustos similares.

Los swingers disfrutan de muchas ventajas, porque exploran mucho su sexualidad y experimentan con otras personas aparte de su pareja, pero lo hacen con consentimiento y a sabiendas, de mutuo acuerdo. Podríamos decir que los swingers practican una infidelidad con permiso. Esto, de todas maneras, también tiene sus problemas. Hay que saber gestionar muy bien los celos, y ponerse muy de acuerdo en qué parejas conocer, cuándo seguir y cuándo parar, etc. No todo el mundo está preparado para ello.

¿Alguna vez has tenido una experiencia con swingers? Si no, ¿te apetecería probarlo?

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