masaje erótico pechos

Tips para dar un masaje erótico en los pechos

¡Ay, los pechos! Tan amados por unos y tan ignorados por otros. E incluso maltratados. Puede parecer de sentido común saber cómo estimular correctamente unos pechos, pero lo cierto es que puedes encontrarte de todo… ¡Eh, y no pasa nada, recordemos que nadie nace sabiendo! Para eso estamos nosotros, para eliminar todo tipo de tabúes y enseñarte correctamente el arte de dar un masaje erótico en los pechos a una mujer.

Las tetas son las absolutas protagonistas en muchas relaciones sexuales. Siempre están ahí, en medio. Es muy fácil y muy tentador usar como mínimo una de tus manos para darle un buen agarrón a una de ellas mientras estás en plena faena. Además, es una de las zonas erógenas con mayor sensibilidad de una mujer, por lo que puedes conseguir que tu amante se excite muchísimo si sabes jugar bien tus cartas.

Vamos a darte algunos de los consejos fundamentales a seguir si quieres dar el masaje erótico en los pechos perfecto y sorprender a tu amante:

1. La previa es importante

Antes de comenzar con el masaje erótico en los pechos en cuestión, podéis poneros en situación ambientando un poco la estancia para que la experiencia sea más agradable y sensual. Por ejemplo, podéis encender unas velas eróticas de masaje. La luz cálida y tenue os relajará, el aroma os embriagará, y el aceite de masaje que desprende la vela te servirá para el masaje erótico.

Si tus velas no son de masaje, entonces necesitarás un aceite erótico de masaje o un lubricante a base de agua para que todo fluya y ambos podáis disfrutar al máximo del masaje. Puedes jugar con las diferentes temperaturas del producto y tus manos. Aplicar directamente el aceite sobre su cuerpo y extenderlo con tus cálidas manos, o aplicártelo primero en las manos para atemperarlo y después extenderlo… ¡Hay muchas opciones!

2. Hablemos de posturas

Una vez tengáis el cuarto bien ambientado, pasamos a la logística. ¿Cómo tiene que colocarse tu amante? Hay varias opciones. Vamos a darte un par de ejemplos pero sois totalmente libre de poneros como estéis más cómodos. La primera postura puede ser con la mujer sentada en la cama o en el sofá y tú detrás de ella, rodeándola con los brazos en un cálido abrazo que junta tu pecho y su espalda. De esta manera, puedes besarle el cuello mientras le haces el masaje, sentir su respiración, decirle cosas al oído…

Otra buena postura es la clásica de los masajitos en la espalda, pero en este caso de cara. La mujer se tumba boca arriba y tú te colocas sobre ella a la altura de su cadera, apoyado sobre tus rodillas. Esta postura es muy sensual ya que además del erotismo del propio masaje, los genitales de los dos están en continuo roce y ella podrá notar lo mucho que te excita tocarle los pechos.

3. No tengas prisa

La idea es empezar poco a poco para ir subiendo la intensidad lentamente a medida que la excitación de ambos aumenta. No vayas directo a los pechos, empieza dibujando círculos alrededor de ellos, sube y baja tus dedos desde el cuello hasta el ombligo… Juega un poco hasta que tu pareja desee con fuerzas que la toques, y entonces empieza a recorrer cada uno de los pechos con la yema de tus dedos, dibujando círculos hasta llegar al pezón.

4. Ahora sí, sube la intensidad

Apoya las palmas de tus manos sobre cada pecho, dejando el pezón en el hueco de la palma y sube y baja las manos lentamente, aplicando presión. Este es el paso más sensual y excitante de todos. El ritmo aumenta y vuestras ganas también. Aplica más presión y masajea intensamente pero con firmeza y sensualidad.

Ve intercalando el uso de tu mano completa y tus dedos para proporcionar sensaciones diferentes. Usa la yema de tus dedos pulgar y corazón para recorrer cada pecho desde el exterior hasta el pezón y rodea el pezón con ambos dedos. Según la sensibilidad que tenga tu pareja en esta zona la harás explotar de placer.

5. El sentido común y la comunicación son clave

Sobre todo, evita los sobeteos rápidos e insípidos y los apretujones sin más. Tienes que transmitir sensualidad con tu masaje, recuerda que al otro lado de tus manos tienes uno de los puntos más sensibles y placenteros del cuerpo de la mujer. Tus movimientos tienen que fluir, tienen que estar cargados de erotismo… 

Lo más importante de todo es que observes muy bien las reacciones de tu pareja a cada estímulo. Al tratarse de una zona tan sensible, no a todo el mundo le gusta sentir la misma presión. Pregúntale si le gusta de esta manera o si lo prefiere más suave, y pídele que exprese si algo de lo que haces no le hace sentir cómoda.

¡Y eso es todo! Esperamos que os hayan servido estos consejos y que los pongáis en práctica. Cuando vuestra amante os pregunte dónde habéis aprendido a dar un masaje así, ¡no os olvidéis de Sex Toys Center, eh!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.