sexo en la ducha

Sexo en la ducha: ¡pruébalo ya!

Los cristales están empañados, el vapor nubla el ambiente, el agua caliente remoja a una pareja desnuda y enjabonada que se besa apasionadamente, cuando de pronto… el champú en los ojos y los codazos por falta de espacio rompen el clima. Tal vez el sexo en la ducha no es como te lo pintaban en el cine porno, pero si quieres probar qué tal te sienta un poco de sexo húmedo, nosotros te ayudamos con unos consejos, porque sabemos que, aparte de ahorrar agua y tiempo, suena divertido y excitante.

Sabemos que los suelos de las duchas suelen ser bastante deslizantes. Como no queremos que os cueste la salud, os recomendamos que compréis pegatinas antideslizantes para que las coloquéis en la ducha y os ahorréis problemas. Estaréis más seguros y disfrutaréis más de la experiencia al no tener que pensar en ello.

Otro problema de la ducha es el agua y el jabón en los ojos. Para evitar picores o ahogamientos, os sugerimos que dejéis los potingues para después. Si queréis, podéis enjabonaros entre vosotros como un juego de caricias y preliminares. Y en relación a esto, podéis usar lubricantes resistentes al agua (como los de silicona) que tardan más en secarse.

Una pregunta que siempre surge en lo que se refiere al sexo en la ducha es el anticonceptivo. La efectividad del preservativo en ámbitos húmedos es bastante dudosa, por lo que os recomendamos no hacer uso de condón y buscar otras alternativas por lo que pudiera pasar.

La mayoría de las duchas no son precisamente un palacio, y por tanto permiten seguir un kamasutra bastante limitado. Hay varias posturas que pueden ser cómodas, por ejemplo de pie apoyados en la pared, o sentados en un taburete uno encima del otro (si este cabe). Otra opción es hacerlo ambos arrodillados en el suelo, postura que da estabilidad. Según si la ducha es más o menos grande, alguna postura clásica como el perrito puede ser una buena opción. Aún así, nosotros os recomendamos que le echéis imaginación al asunto, y si queréis, experimentéis (una pierna encima del hombro, o cogiéndola a ella en volandas… ¿quién sabe?).

Y si ninguna postura os convence, una sesión de frotes, caricias y enjabonamiento mútuo sin más pueden ser una buena manera de empezar o terminar el día. Y dicho esto… ¡al agua, patos! 😉

 

Fuente: El Confidencial

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